La Federación de Organizaciones Ambientalistas No Gubernamentales de Tucumán expresó su preocupación por el crecimiento del maíz transgénico que se cultiva Argentina, ya que en la campaña 2010/2011 ocupó el 86% del área destinada a maíz.

"El consumo de alimentos transgénicos en forma directa, es un peligro para la salud de la población, porque en general se desconoce el daño que puede provocar en el organismo humano la ingestión de genes agregados por ingeniería genética", señalaron el presidente de la Federación Ambiental de Tucumán, Pedro Santiago Ottonello, y el secretario, Juan Manuel Prado Iratchet. La permanente modificación de las semillas transgénicas que provee el mercado, el cual se encuentra en una constante búsqueda de nuevas variedades de maíz, que resulten más rendidoras por hectárea, o con mayor cantidad de proteínas, o con mejor tolerancia a plagas o heladas, impide conocer con certeza los daños que pueden provocar en el organismo humano. La fructosa es el ingrediente endulzante en gran cantidad de productos alimenticios preelaborados o enlatados, en golosinas, en las principales gaseosas y refrescos en general.

"Solicitamos se reglamente el etiquetado de los productos de la cadena alimentaria que contengan fructosa elaborada con maíz transgénico, advirtiendo del riesgo a la salud humana que conlleva el consumo", señalaron Ottonello y Prado Iratchet.